El Inbound y el Outbound Marketing se diferencian por la forma en la que quieren conseguir captar la atención del usuario. Outbound significa interrupción e Inbound atracción. En QDR os explicamos las principales diferencias entre ambos modelos de comunicación con el público.

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Outbound Marketing o marketing tradicional 

Su metodología está centrada en el producto, en mostrar sus características y bondades.

Busca e interrumpe al cliente cuando no ha solicitado esa información, por lo que puede resultar molesto. ¿Cuál es la probabilidad de que pueda interesarle? No se sabe, pero está claro que el contacto es frío, y no se tienen los suficientes datos para saber si es de su agrado o no.

Los clientes son buscados en medios tradicionales, radio, televisión, prensa, emailing, banners, para tratar de llamar su atención.

La comunicación es en una sola dirección. Se lanza una información, pero no se habilitan canales para establecer un intercambio recíproco. Se desconoce el feedback del consumidor.

Llega al gran público indiscriminadamente. Es impersonal, y por lo tanto arriesgada, ya que puede no causar ningún efecto en el usuario que, a priori, no está interesado.

Tiene que ver con la dimensión del presupuesto, que suele ser alto, ya que necesita contratar espacios publicitarios pagados.

Busca vender y así lo muestra directamente. No permite que el usuario haga una investigación de lo que se le ofrece.

En ese mostrar claramente el producto o servicio ofrece poco valor añadido o nada.

Es difícil de medir, dados los canales que utiliza.

Inbound Marketing

Su metodología está centrada en el individuo, que se convierte en el rey. Se trata de ganar su interés, su confianza, ofreciéndole contenidos estrella relevantes.

Atrae al cliente, no le interrumpe. Se gana su atención, y es él mismo el que encuentra esos contenidos que le resultan atractivos.

Los medios son digitales: buscadores, referencias, webs, blogs, redes sociales, etc.

La comunicación es interactiva, en dos direcciones, lo que posibilita establecer un

contacto y conocer de primera mano las necesidades y opiniones del cliente potencial.

Llega a un público más cualificado e interesado en nuestro producto, ya que centra sus esfuerzos en los gustos y necesidades del buyer persona (cliente-tipo ideal). Basándose en un estudio específico de ese prototipo de consumidor es más fácil tratar de satisfacer sus necesidades.

Tiene que ver sobre todo con la creatividad, por lo que necesita bajo presupuesto para su realización.

Con los contenidos busca informar y entretener, no directamente la venta. El usuario puede iniciar una investigación que le lleve a concluir si le interesa o no lo que se le ofrece.

Aporta valor añadido, ya que no solo muestra el producto, sino que integra contenidos relevantes que interesan al consumidor.

Sus resultados son medibles con herramientas digitales, lo que posibilita comprobar el rendimiento de las acciones establecidas a lo largo de todo el proceso y reconducir la estrategia en caso de que no cumplan las expectativas marcadas.