El transmedia es un término que viene del mundo de la ficción, está asociado a la cultura fan y se caracteriza por la relación entre los distintos medios. Va más allá del storytelling. Fue introducido en el 2003 por el historiador Henry Jenkins, que lo llama “El arte de crear mundos”, pues, básicamente, consiste en crear recorridos en distintos soportes con la intención de que el público los recorra entero o en parte.

Es un tipo de relato donde la historia se despliega a través de múltiples medios y plataformas de comunicación y en el cual una parte de los consumidores asume un rol activo. En esta definición están los dos puntos más importantes del transmedia: múltiples medios y público activo.

Está basado en el fraccionamiento intencionado del contenido y la interacción. El relato se “trocea” para distribuirlo por distintas plataformas, soportes, canales, de forma online y offline… y cada uno de estos va a contener una parte específica y complementaria de lo que queremos comentar. Los mensajes por separado deben tener sentido, pero si alguien quiere implicarse más, va a tener acceso a un nivel superior para entender el conjunto de estos. El público es quien decide hasta qué punto quiere interactuar y seguir la historia fragmentada en los distintos medios.

El transmedia se beneficia de la generalización de plataformas (televisión, ordenador, Tablets, teléfonos móviles, etc.), de las redes sociales que permiten interactuar en tiempo real y de las herramientas online en las que el público puede contribuir a generar contenido asociado al que el comunicador está generando (esta es la fase más alta de los fenómenos transmedia, cuando el público no se conforma con participar, sino que además decide convertirse en co-creador de contenidos, creando vídeos, fan-art, collages, etc.).

No se trata de contar una historia a través de múltiples plataformas, sino generar una experiencia de uso con el público como protagonista y cómplice para actuar e implicarse en la narrativa, que son los pilares básicos del compromiso que queremos, como comunicadores, conseguir con el público.

La ficción

Se ha explotado mucho desde el mundo de la ficción. Ha pasado con todas las sagas importantes, ficciones que se apoyan en literatura, comics, largometrajes, series de televisión, videojuegos, … Cualquier narración puede derivar en transmedia. La participación activa de los usuarios implica que no se pueda saber cuándo termina un mundo narrativo: se sabe cuándo comienzan, pero nunca dónde acaban.

El caso Marvel. QDR Comunicación

La industria de la televisión y del cine funcionaba porque millones de personas consumían sus productos a través de determinados canales. Sin embargo, ahora, ya que los consumidores dedican su tiempo a otras cosas, debemos proponerles como comunicadores una experiencia que abarque distintos medios, plataformas, dispositivos y que estén unidas por un hilo narrativo para que el espectador pueda continuar la historia que le estamos contando independientemente de la herramienta que utilice.

Comunicación corporativa

Por ello, se aplica también en el mundo de la comunicación corporativa, con el objetivo de dotar de autenticidad y originalidad al Plan Estratégico. Son el centro de las estrategias de cualquier plan que se precie que sea lo suficientemente ambicioso y tenga presupuesto. En la actualidad ya no quedan actores del mundo de las comunicaciones que no estén pensando en transmitir en términos transmediáticos.

Hay varios elementos del transmedia que la comunicación corporativa puede:

  1. La reputación es otorgada por los usuarios.
  2. Saber a tiempo real saber qué les gusta y qué no a los usuarios, conseguir que lo difundan e incluso que nos ayuden a definir nuestra personalidad como organización.
  3. Obliga a las empresas a tener más cuidado y tener una presencia activa en estos canales, jugando el papel de moderadores.