Cómo saber si nuestro modelo de comunicación funciona

Escrito por el 16 enero, 2020

Contar con una buena estrategia de comunicación es fundamental para conseguir, como empresa, cumplir con nuestros objetivos (económicos, de posicionamiento, etc.) ya sea a medio o a largo plazo. Contratar una agencia de comunicación es una buena opción ya que dicha estrategia debe renovarse constantemente, adaptándose a las tendencias, y hacer frente a nuevos retos casi cada día.

Contratar una agencia de comunicación externa presenta múltiples ventajas. En primer lugar, supone una reducción de costes muy beneficiosa. Al contratarse solo para acciones determinadas, por un tiempo concreto, nos evitamos como empresa tener que contar con un personal fijo en la organización que se dedique en exclusiva a este área. De hecho, en muchas ocasiones, el encargado de llevar la comunicación no es un experto en la materia, y se encarga a su vez de multitud de tareas más. Esto supondrá una inversión de esfuerzo y tiempo muy alta que, sin embargo, no dará los resultados esperados. Cuando se elabora una estrategia de comunicación, hay una serie de pasos que es imprescindible seguir y, además, siempre hay que ir más allá. Requiere de atención y la posibilidad de analizar con detalle cada posible fallo en el proceso. Un error en la planificación, aunque leve, puede conllevar efectos muy perjudiciales.

En segundo lugar, relacionado con el primer punto, contratando una agencia externa se asegura la disposición de auténticos profesionales. Profesionales que rápidamente identificarán qué tipo de estratregia es más adecuada para: informar a los públicos de manera adecuada y conseguir objetivos en términos económicos.

Elaborar un plan de comunicación  requiere, sobre todo, de tiempo. Primero se realiza un análisis de la situación, tanto del funcionamiento interno de la empresa como de su relación con el entorno y posición y estado de la competencia. En este análisis, entonces, se utilizarán indicadores tanto cualitativos como cuantitativos. Estos indicadores en sí ya dan pistas sobre la situación comunicativa de la empresa, pues reflejan qué falla y hay que mejorar así como cuáles son los puntos fuertes que hay que seguir explotando. Entre estos señalizadores, por ejemplo, estarían el número de visitas a la página web o seguidores en RRSS, un estudio sobre la cantidad de veces que el nombre de la empresa aparece en medios de comunicación (en qué medios y de qué manera), qué opinan los clientes sobre el servicio (encuestas de satisfacción, buzón de sugerencias, etc.). En este sentido, también es muy importante atender a lo que dicen los trabajadores de una empresa, es decir, a la comunicación interna. 

Una vez se tienen los resultados de este análisis previo, se empieza a trabajar en la elaboración de la nueva estrategia como tal. Es importante definir los objetivos inmediatos, que no necesariamente tienen que ser los mismos que tenga la empresa. Por ejemplo, se puede contratar el servicio de una agencia para evaluar cómo ha ido una campaña publicitaria concreta -que, en última instancia, estará dirigido a corregir fallos para cumplir con los objetivos inmediatos de la entidad-.

Después, la agencia establecerá una serie de acciones a seguir, pero no acaba aquí. El paso más importante es quizá el último, el de evaluación de resultados, que también debe ir más allá y continuar en el tiempo. A veces, los efectos negativos no aparecen de manera inmediata, sino que dan la cara con el paso de los meses.

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