Hay muchas ocasiones en las que a la hora de realizar un trabajo creativo, sea cual sea, no somos capaces de abordarlo, no disponemos de la creatividad necesaria para afrontar el proyecto porque nos falta inspiración, ya sea porque nuestra mente está a otras cosas o porque no damos con la idea o solución que necesitamos para ese proyecto y ese momento preciso. Para encontrar o recuperar esta creatividad de la que se habla hay varios recursos y técnicas que pueden ayudarnos realmente:

Referencias en internet: 

Una muy buena idea cuando no sabes como solventar el proyecto creativo a abordar es apoyarte en proyectos ya existentes de internet. Para esto existen distintas páginas y redes sociales muy eficientes, como pueden ser Behance, Linkedin o Pinterest. Obviamente, esta solución requiere que se haga de forma comedida, como una herramienta de apoyo para inspirarte y darte ideas, no para copiar un proyecto.

 

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Lluvia de ideas

Si por uno mismo no se llega a dar con una solución para el proyecto debemos apoyarnos en los demás, puesto que esto crea una retro alimentación que al final puede llegar a generar ideas nuevas que por nosotros mismos no se nos habrían ocurrido. En muchos casos esta falta de ideas se debe al tiempo que se pasa delante del proyecto en cuestión, puesto que si se le dan muchas vueltas a este se puede perder la valoración de lo que funciona o no, y es por esto que en momentos asi se necesita de las ideas de otros y de comparar las mismas con las tuyas. En este tipo de soluciones a proyectos, hasta la idea más “loca” que no has sabido desarrollar adecuadamente tiene cabida, puesto que alguien podría saber enfocarla correctamente, entre otras cosas.

 

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Desarrollar los detalles

En muchas ocasiones lo más difícil de cualquier proyecto de creatividad es el comienzo del mismo, el concepto de lo que queremos realizar, lo que vamos a transmitir con ello y como vamos a hacerlo, puesto que el resto se basa en “embellecer” el proyecto para conseguir el mejor resultado final posible. Po tanto, en esas veces que no podemos arrancar el proyecto porque no tenemos construida la idea más general del mismo, es bueno imaginar y comenzar a desarrollar ciertos aspectos secundarios que se tienen más claros, es decir, centrar nuestra atención en los detalles que acompañarán al proyecto final. Por ejemplo, desarrollando aspectos como las tipografías puede venirnos a la cabeza lo que necesitábamos, ya sea por un proceso de asociación con lo que casaría mejor con las tipografías usadas, en este caso, o simplemente por el hecho de despejar la cabeza y cambiar de registro desempeñando otra actividad. Otros detalles del producto gráfico a desarrollar para llegar a algo más genérico pueden ser el color, la disposición de textos e imágenes, etc.

 

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