El chocolate en San Valentín

Escrito por el 14 febrero, 2019

San Valentín viene marcada por la irrupción, a lo grande, del chocolate. El chocolate está por todas partes y las cajas de bombones se convierten en el regalo perfecto que todo el mundo está intentando vender.

Aunque en los últimos años han aparecido nuevas tendencias en regalos y han intentado posicionarse nuevas cosas como el regalo perfecto, el chocolate sigue siendo un clásico absoluto.

El chocolate se estaba convirtiendo en algo muy popular en el momento en el que San Valentín se establecía en el calendario de fiestas.

Cómo empezó San Valentín

San Valentín no forma parte de una de esas tradiciones eternas que celebramos durante siglos, sino más bien es una aprovechamiento comercial de una tradición que no tenía alcance global.

En España, de hecho, la celebración no empezó hasta los años 40. Galerías Preciados se encargó de poner el mecanismo en marcha para lograrlo, con una buena campaña publicitaria, asentó la idea de que era el día para mostrar amor.

En los 50, el cine ayudó a introducir el día de los Enamorados en el imaginario colectivo. Décadas antes, sin embargo, los medios aún hablaban de cómo entregar tarjetas de San Valentín era una costumbre que estaba creciendo en América e Inglaterra.

En estas zonas, las industrias de las postales habían convertido una tradición no tan popular en algo comercial y absolutamente presente en todas partes. El proceso de popularización del día de San Valentín y de las muestras de amor se fue estableciendo a con el paso de los años. De forma paralela, el chocolate se estaba convirtiendo en algo popular y un buen estratega vio su oportunidad.

Cómo el chocolate entró para quedarse en San Valentín

El chocolate y el amor se unieron por siempre por culpa de Richard Cadbury, miembro de la familia Cadbury y que es todavía hoy una popular marca de chocolate.

Creó chocolatinas, que empezó a vender en 1861 en cajas decoradas de forma atractiva. Las cajas tenían forma de corazón y estaban decoradas con flores y pequeños cupidos, muy del gusto del mercado. Cadbury no tomó esa decisión a la ligera, sino que lo hizo con una mente estratégica y para ayudar a asentar la imagen de la marca. Los consumidores no tiraban las cajas, las conservaban para guardar cosas y, con su forma de corazón, eran el espacio perfecto para guardar cartas de amor.

Pero Cadbury no fue el único que hizo conexiones entre amor y chocolate.

Los anuncios del momento incidían además en intentar hacer un vínculo entre los bombones y el aprecio: si te compraba una caja de bombones cara, claramente le gustabas mucho. El chocolate era, por tanto, una pieza clave en el cortejo, fuese en el mes en el que fuese.

En el siglo XX, el chocolate es ya muy popular y llega a muchos consumidores y de forma incidental se asocia al amor y cuando San Valentín es ya una industria consolidada. Empiezan a aparecer ya en los años 20 emprendedores que hacen diseños especiales en forma de corazón para venderlos de forma específica en febrero. La cosa cuajó y se asentó.

Chocolate, amor y San Valentín van ya para siempre de la mano.

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